Las mujeres en los altos cargos: ¿competitividad o conciliación?

Publicado: octubre 20, 2013 en OPINIÓN
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Alina Nita @91Alina

Desde Lilith hasta Cleopatra, desde Mari Curie hasta Simone de Beauvoir o Florence de Nightingale. Reinas, químicas, enfermeras, filósofas… Mujeres. Mujeres que se rebelaron contra la historia. Mujeres que desobedecieron las leyes, que rompieron barreras y tabués, que lucharon para hacerse un hueco entre un mundo de hombres para poder gozar  de los mismos derechos que ellos. Mujeres. Mujeres. Mujeres. Continuad insistiendo, pues ya sabéis que una palabra reiterada muchas veces, pierde por completo su significado.

Ya sea en Rumanía, Polonía, China o España la cultura patriarcal que ha predominado durante los últimos 20 siglos ha puesto en común cual debería ser el lugar de la mujer en la sociedad. Las mujeres que se lo “merecían” las que era decentes, podrían aspirar a tener una familia y ser una buena ama de casa. Las que no, las escorias de la sociedad,  aspiraban a nada. Más de 20 siglos ha necesitado la mujer comenzar a  despojarse de las ataduras de los hombres. 20 siglos en los que fue manipulada, forzada, castigada y amenazada. 20 siglos en los que no ha tenido poder.

Actualmente, su rol en la sociedad sigue siendo el mismo, función reproductiva y recipiente de placer. La cuestión es que ahora intentamos darle otra denominación solamente para quitarnos a las pesadas de encima. Por supuesto que trabaja, pero que el puesto alto son casi siempre para los hombres. Según estudios de Women Wáter,  1 de cada 4 ciudadanos piensan que las mujeres no están preparadas para dirigir. ¿Somos tan ingenuos para pensar que los medios de comunicación no pueden hacer nada al respecto, o simplemente no les interesa?

Normalmente para aspirar a un alto cargo dentro de una empresa ponen de relieve sólo el aspecto competitivo de la mujer. Según el informe “La mujer directiva en España” realizado por auditorías de Price Waterhouse Valencia,  en los consejos de administración de empresas, sólo el 11 por ciento de las accionistas son mujeres; un dato que se contradice con los del Ministerio de Educación en el que se revela que el 54,3 por ciento de los universitarios, son mujeres. Este curso en la Jaume I hay 7.158 alumnas, frente a los 5.672 alumnos. Aunque ellas estudian más y acaban mucho antes, la discriminación laboral por la masculinización y la feminización de las carreras está en auge. Ellos ocupan más puestos de trabajo.

Pero para que la mujer pueda desenvolverse en su ámbito y estar al cien por cien productiva en la empresa, tiene que haber cinco variables que se amolde a ella. Según Sandra Deltell, Directora de Audítorias de Price Waterhouse Valencia, son éstas las barreras que se han de derivar:

En primer lugar, la cultura organizativa. La cultura empresarial tradicional retrata a un alto ejecutivo que entra a las 9 de la mañana a trabajar, y sale a las 12 de la noche. No se puede imitar el comportamiento del hombre. Por regla general (y por tradición patriarcal) la mujer cuida de los niños y se hace cargo de las personas mayores de la familia. Esto condiciona su disponibilidad. En segundo lugar, la flexibilidad. El liderazgo no tiene escusa. Pero es imposible afrontar dos roles. Imposibles, quiere decir imposible. IMPOSIBLE. Tercero: Networking. Hay una falta de red de contactos. Son la clave para llegar arriba y derivar el techo de cristal. La mujer en cuanto acaba el trabajo va directo a casa, el hombre socializa mucho más con la cervecita después del curro. Cuarto lugar: transparencia y participación. Es necesario que la mujer se integre en los comités, ella debe saber que decisiones se toman sobre su condición. Y por último, la proactividad. Está demostrado científicamente que las mujeres son menos activas que los hombres.

Demostrar que no somos aquellos recipientes en los que los hombres depositaban sus semillas para que la vida siguiera su curso, es una tarea que aún llevará tiempo conseguirla. Lo que ha valido hasta ahora, no tiene por qué seguir haciéndolo de ahora en adelante. Nunca la verdad de algunos, ha sido la de todos.

Una no nace, sino que se convierte en mujer. Con esta idea, Simone de Beauvoir inauguró la forma moderna de comprender la problemática femenina y se convirtió en la feminista más relevante del siglo XX. La empresa radical y ambiciosa de “El segundo sexo” fue mostrar que las características humanas consideradas femeninas son adquiridas por las mujeres en vez de derivarse “naturalmente” de su biología. Esto nos dice que no debemos a renunciar a aquello que nos ha estado vetado, simplemente porque nunca lo pudimos tastar por ser mujeres. La condición de mujer nos la han impuesto, durante más de 20 siglos. ¿Por qué no seguimos insistiendo? Repetid: mujeres, mujeres, mujeres, mujeres. De esta manera perderá todo el significado que hasta ahora ha adquirido. Mujeres.

P.D. SÓLO OS PIDO UNA COSA: Haced una búsqueda en Youtube, escribid la palabra mujeres, y podréis entender un poco de lo que os hablo.

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