Design for Living (Una mujer para dos)

Publicado: octubre 27, 2013 en CULTURA
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Santiago Rosado i Orquin @SantiRosOr

design+for+living+movie+poster+1No será esta la primera crítica de cine que encontraran en este blog, pero lo que puede parecer extraño es que la referencia sea de un film de 1933 y que además sea para mostrarles como el rol de la mujer liberada en el cine no es un fenómeno reciente, ni tan siquiera de la época de la llamada revolución sexual en los años 60. Design for Living, del director norteamericano de origen austríaco Ernst Lubistch. es una magnífica muestra de ello. La traducción en España, fue la de una mujer para dos, aunque es una poco afortunada opción ya que lo mas correcto habría sido dos hombres para una mujer, subvirtiendo de esa manera los atávicos tópicos de que las mujeres deben de ser de alguien masculino. En este film de hace 80 anos vemos como esto no tiene porque ser así.

El personaje femenino de la historia es Gilda, interpretada por la actriz Miriam Hopkins, que pese a lo famosa que fue en su época, ha pasado a la historia de Hollywood por sus desenfrenadas fiestas y sus liberales asuntos sexuales, que hicieron verter ríos de tinta a la prensa de la época. Actualmente no creo queden demasiados seguidores de esta actriz, que encarno en la meca del cine americano, el personaje de mujer libertina y liberada. Una Flapper Girl, que el cine y sus recursos permitieron que siguiera la vida de los anos veinte durante los críticos y mas conservadores 30.

En Desing for living, Gilda conoce en París a dos compatriotas suyos, Tom y George, encarnados por los actores Frederich March y Gary Cooper, y ambos se enamoran de ella. Este triangulo clásico se transforma en original cuando ella les explica que como no puede elegir a uno de ellos, decide elegirlos a ambos. Tan sencillo como eso. Solo diez anos después , con la aplicación del llamado código Hayes de moralidad en el cine, esta película hubiera sido imposible de filmar.

El genio de Lubistch para la comedia queda claro en esta película, como en otros de sus clásicos que son Tener o no tener, Ninochtka, Un ladrón en la alcoba o El bazar de las sorpresas. El uso de las puertas como icono de las relaciones sexuales es habitual en este film, con ello evitaba con elegancia e inteligencia que la censura pudiera intervenir en su contra, pero queda claro que, cuando en un film de este autor, dos personas (no importa su genero, o si están casadas, o solteras, o si incluso son mas de dos) entran en una habitación y la puerta se cierra lo que ocurre allí es evidente.

Ver como en una comedia clásica se aborda el papel de la mujer, en roles tradicionalmente masculinos y sin que exista cuestionamiento alguno a lo que hace es lo que hace en su concepción tan inusual y moderna esta obra, se tardaran muchas décadas en abordar con esa naturalidad e igualdad este tipo de asuntos. Habrá que preguntarse porque no existe un remake de esta película, quizá porque ahora no se admitirían estas actitudes, aunque sean enmascaradas en una comedia.

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