Clara Ribes @angelcaido89

Ayer falleció una mujer en Villanueva de la Jara (Cuenca) a manos de su marido. En el último mes han sido tres los casos de violencia de género en la Comunidad Valenciana. En lo que llevamos de 2013 el machismo se ha cobrado la vida de 42 mujeres y 8 menores.

La semana pasada leí que, según el Informe Global publicado en 2013 por el Foro Económico Mundial, España ha pasado de ocupar el 10º puesto en 2007 al 30º en cuanto a igualdad de género. Encontramos “España, aún lejos de los países con mayor igualdad de género” en Euronews.es (seguir leyendo), y “España vuelve a retroceder en el índice mundial de igualdad de género” en Eldiario.es (seguir leyendo). Es cierto que la mayor caída se produjo entre 2011 y 2012, pasándose del puesto 12 al 26; sin embargo, lejos de volver a ocupar la cabeza de la lista, España sigue cayendo puestos y aumentando su propia brecha de género. Teniendo en cuenta que el informe mide múltiples factores como la participación económica y laboral, educación o participación política (este último ha obtenido la puntuación más baja), no se puede negar que la caída está ligada a la crisis que sufre el país. El retroceso español en materia de igualdad de género en los últimos dos años, pone de manifiesto la pérdida de valores que está sufriendo la sociedad.

El bombardeo de noticias por parte de los medios haciendo apología de violencia machista, la habitual falta de tacto por parte de los periodistas y las pocas o nulas medidas que el Ejecutivo impone para cerrar la brecha de género, han ayudado a que cada día más mujeres retiren las denuncias que habían cursado, al aumento del miedo en ellas y la impunidad en ellos… Han convertido la violencia machista en el día a día de la sociedad española. Como decía esta mañana el secretario general del PSPV, Ximo Puig, este problema “debe volver a la agenda política y no a la sección de sucesos” (seguir leyendo).

Pero, además, no podemos obviar el contenido y/o lenguaje sexista de muchas piezas informativas. El sábado, la edición digital de La Razón publicaba “¿Quieres ser buena madre? Confía en tu instinto” (seguir leyendo), donde se les da una serie de consejos a los progenitores para que confíen en sus instintos para cuidar de sus hijos. Sin embargo, aunque el titular deja claro que sólo las madres tienen ese instinto, a partir del segundo párrafo encontramos fórmulas como “ven lo que hacen y comen los padres” o “la inmensa mayoría de los padres que se quejan”, dónde únicamente se utiliza el término genérico “padres” para referirse a los dos sexos, excepto en el quinto párrafo, que se expone “las madres y los padres les persiguen con la cuchara”. Este tratamiento es muy habitual en los medios, especialmente al referirse a la mujer como madre. Y no hubiera llamado tanto mi atención de no ser por el final de la pieza, tras el ladillo “Rechaza el sentimiento de culpabilidad de las madres”. A partir de este punto, los consejos se centran únicamente la mujer, predisponiéndola a ser la que cuida del bebé. Esto se ve reflejado en “el especialista ha recordado a las madres que ‘no son culpables’ de todo”, “cuando los hijos se ponen enfermos las madres crean que ha sido por error suyo”, o el coronamiento del penúltimo párrafo, donde la mujer retoma el rol de madre como algo intrínseco: “Una idea que el experto ha rechazado asegurando que una mujer ‘siempre suele ser una buena madre’”.

Por otra parte, estamos acostumbrados a las decenas de columnistas que atentan contra los derechos de las mujeres, homosexuales, inmigrantes, etc. Yo, personalmente, estoy bastante cansada de encontrar descripciones sexistas, de ver palabras como “jaca” o “torda” en referencia a una mujer, de estar expuesta a que escritores de renombre, en este caso, como Arturo Pérez Reverte nos denigren hasta el punto de decir: BASTA. En su página web personal encontramos editoriales como “Mujeres como las de antes” (seguir leyendo), donde nos quedamos atónitos ante pasajes como “en el vestíbulo vemos a una torda espectacular” o “a unas focas deshechos de tienta que pasan junto a nosotros vestidas con pantalón pirata, lorzas al aire y camiseta sudada”, para acabar con un chiste puramente sexista. No sería tanta mi indignación si un misógino en potencia, como este señor, se limitara a decírselo a Javier Marías en el vestíbulo del Palace sin necesidad de airearlo por todo el país.

Pero es que estas fórmulas también las encontramos en artículos publicados fuera de la sección de opinión. El apartado “Gente” apela a un sensacionalismo en el que no debería caer la prensa generalista; sin embargo, prácticamente todos los periódicos españoles contienen una sección dedicada a esto. Aunque sea un apartado dudosamente informativo, las piezas que incluya no deberían parecer extraídas del OFF de “Aquí hay tomate”. En la edición digital de La Razón, nuevamente, encontramos “El síndrome de embarazada de Sara Carbonero” (seguir leyendo) donde, antes de informar del complejo de Carbonero, dedican prácticamente un párrafo a admirar su belleza física: “Enormes ojos verdes, carnosos labios, un cuerpo de escándalo, una melena envidiable y un estilo único: cualquiera diría que lo tiene todo. Incluso en aquella mítica portada en la que se mostraba despojada de maquillaje y de cualquier retoque fotográfico aparecía inusitadamente guapa”.

Teniendo en cuenta que la situación de la mujer en España sigue siendo un problema, que el establecimiento de unos derechos y leyes de igualdad de género no han conseguido ni de lejos frenar la desigualdad a la que está sometida… En aquellos países donde ni tan siquiera existen garantías de respeto a los derechos humanos, ¿qué es de esas mujeres?

women2drive1Hace poco más de una semana veíamos, precisamente, a qué está expuesta una mujer Saudí por el mero hecho de conducir. Y, además, cómo los medios de comunicación españoles volvían a demostrar su consideración con el sexo femenino.

En 1990, el jeque Abdulaziz bin Baz de Arabia Saudí emitió un edicto religioso por el que el Ministerio del Interior prohibiría a las mujeres conducir. Pese a que no existe una ley escrita que lo reafirme, cuando ese mismo año medio centenar de mujeres condujo por las calles de Riad a modo de protesta, se las detuvo durante 24 horas, les retiraron los pasaportes y algunas perdieron su empleo. Nada menos que diecisiete años después, en 2007, la Asociación para la Protección y Defensa de los Derechos de las Mujeres en Arabia Saudí reunió 1.100 firmas en un intento de revocar la “ley”.

Hace dos años, se llevó a cabo una nueva campaña con el nombre “Women2Drive”, en la que se animaba a las saudíes a ponerse al volante el 17 de junio. Amnistía Internacional colaboró difundiendo una petición de firmas, en la que consiguieron cerca de seis mil. Sin embargo, la detención de la activista Manal al Sharif mientras conducía, provocó un cambio de planes y la jornada no se llegó a celebrar.

Las trabas con las que se ha encontrado a lo largo de estos 23 años no ha cesado la lucha de la mujer saudí, y en ese largo camino hacia la igualdad de género, no se puede obviar la prohibición de la conducción. Por ese motivo, las activistas convocaron para el pasado 26 de octubre una jornada de “desafío” al régimen de Riad, que consistía en que todas las mujeres del país salieran a la calle al volante de sus coches y que toda la población pusiera su logotipo en los vehículos. La campaña fue bloqueada por las autoridades en el reino, pero obtuvo más de 15.000 firmas de apoyo. Sin embargo, los días previos fue detenida una de las activistas que se grababa conduciendo por las calles de Riad, Azza, junto a la amiga que filmaba, Eman al Nafjan.

women2driveAlgunos diarios, como la edición digital de El País, se hacían eco de la campaña pocos días antes del 26, pero utilizando como principal reclamo las grabaciones de las activistas y su detención. Bajo un titular poco acertado, “Las mujeres de Arabia Saudí desafían la prohibición de conducir” (seguir leyendo), la periodista explica varias acciones que han emprendido las activistas saudíes y el posicionamiento de algunos miembros de la sociedad, pero es necesario acudir al despiece para obtener información anterior, ya que la pieza no la aporta. El titular me ha llamado especialmente la atención por la utilización del verbo “desafiar”, que parece que deja a la mujer como una delincuente por haber vulnerado la normativa, en lugar de otro más apropiado como “rebelarse”.

Otros medios, como Público.es, los días previos a la jornada “al volante” elaboraron piezas de apoyo a los años de lucha de la mujer saudí en el ámbito de la conducción. En el artículo “La revolución entre pedales de las mujeres de Arabia Saudí” (seguir leyendo) se propone un breve recorrido por la historia de esa ley no escrita, de forma que se deja patente que las activistas no han cesado en su ansia por vencer la prohibición. La pieza se sujeta en esto para justificar la campaña del día 26, visibilizando tanto el punto de vista de las promotoras de la iniciativa como de algunos dudosos expertos.

Sin embargo, la gran mayoría de medios de comunicación se hicieron eco de la campaña después de haberse celebrado o a lo largo del mismo 26 de octubre. Muchas de ellas, mediante el uso de lenguaje poco apropiado (generalmente verbos), criminalizan a las mujeres que “desafiaron” o “se saltaron” la prohibición.

free-manalEn primer lugar, la edición digital de La Razón publicaba el 27 de octubre “Las saudíes se saltan el «prohibido conducir»” (seguir leyendo), con un subtítulo que sólo puede empeorar lo que el titular ya provocaba, un profundo condicionamiento del lector, que verá como criminales a “Decenas de mujeres desafían la Ley y las presiones del Gobierno para ponerse al volante”. A lo largo de la pieza se expone que, la del 26, fue una jornada de lucha por la igualdad de género, en la que además no hubo incidentes (esto último se contradice con varios artículos). Al final de la pieza destaca la enumeración de los “peligros” que supone ser mujer en Arabia Saudí, tras el ladillo “El «pecado» de ser mujer”, como “EN COMPAÑÍA: No pueden salir de casa sin permiso de un guardián y sin compañía de un familiar”.

Otro titular poco acertado, por no decir el que más, haciendo alusión (mediante la palabra “real”) al tópico de que las mujeres no saben conducir, es el escogido por la edición digital de El Mundo: “Mujeres al volante en Arabia Saudí, un peligro real para ellas” (seguir leyendo). La primera frase del texto, “Aunque no es el primero, hoy es el ‘día D’ para las mujeres en Arabia Saudí… aunque todo se quede en el simbolismo”, desalienta al lector, con la previsión de que no se va a conseguir nada. Además, en ese primer párrafo, la periodista no ha corroborado los hechos, porque la policía religiosa, entidad por la que afirma que pueden ser detenida las conductoras, ha perdido su legitimidad para realizar esta tarea, de modo que sólo puede hacerlo la policía ordinaria. De hecho, algunas activistas consideran que el hecho de que la policía religiosa no pueda detenerlas “es un avance”. La exposición de las acciones que llevaron a cabo las activistas los días previos, como el trending topic de Twitter #26October, muestra un tratamiento similar al que reciben las movilizaciones sociales en nuestro país por parte de los medios, como en “Ya desde hace días, las activistas comenzaron a ‘calentar’ la jornada”. Otro de los errores en los que incurre El Mundo es expresar que “la falta de independencia de las mujeres es una carga para los hombres”, ya que si el género femenino está expuesto a semejantes prohibiciones en Arabia Saudí es debido a los hombres. Por último, lo más importante de la pieza es que absolutamente todas y cada una de las cinco fuentes que aparecen son hombres; alguna declaración procede del Gobierno, formado por hombres, y todos los testimonios que se tienen en cuenta para el relato son también de hombres. El hecho de que no haya declaraciones de ninguna activista no es tanto como el que no las haya de otras mujeres saudíes, ni siquiera para incluirlas en opiniones o justificaciones que aparecen a lo largo del artículo.

arabiasauditaEn la edición digital de La Gaceta directamente omiten la histórica lucha de la mujer saudí, para centrarse en que quince mujeres fueron detenidas el sábado 26 en la pieza “Las autoridades saudíes multan a quince mujeres por conducir” (seguir leyendo). Pero lo más sorprendente, es que en ningún momento se hace alusión a que las activistas eran mujeres ni que pertenecen a una asociación que lleva años movilizándose por la igualdad de género, sino que en varias ocasiones se expone “Un grupo de activistas hicieron un llamamiento a las mujeres” o “un grupo de activistas habían anunciado una campaña contra la prohibición”, juzgando, entre líneas, a las mujeres que condujeron el pasado día 26 por saltarse una normativa. Una vez más, se demuestra el posicionamiento del medio al no aparecer ninguna fuente ajena a las fuerzas de seguridad de Riad o periódicos saudíes. Por último, del pie de foto mejor no hacer ningún comentario: “No pueden conducir solas”.

Tras la pieza publicada el 27 de octubre relatando que en la jornada de movilizaciones del sábado 26 “ninguna de ellas fue arrestada ni multada” (en referencia a las mujeres que decidieron conducir en Arabia Saudí), el 28 de octubre la versión digital de La Razón publica “Una docena de mujeres detenidas por conducir en Arabia Saudí” (seguir leyendo), destacando las detenciones en la jornada del sábado. También en este caso, las dos fuentes de los cuerpos de seguridad de Riad a las que acude el medio para la redacción del artículo son hombres; el resto son los medios de comunicación.

Después de ver cómo los medios de comunicación de un país en el que, se supone que, la mujer es igual al hombre ante la ley y la sociedad, tratan al género femenino; imponiéndole el rol de madre y los instintos que a ello van ligados, la necesidad de la feminidad y la belleza exterior o criminalizando a las cerca de 60 mujeres que condujeron el 26 de octubre por las calles de su ciudad… Me pregunto qué ejemplo podemos estar dando a una sociedad como la saudí, que ni tan siquiera tiene aprobados, y mucho menos ratificados, la mitad de los derechos humanos.

Y es que, si de los 136 países que participan en el Índice Mundial de Igualdad de Género, España ha pasado de ocupar 10 al 30, y pretende cerrar la brecha de publicando en los medios afines al Gobierno que la mujer saudí “desafía las leyes y las presiones del gobierno” para llevar a su padre al hospital o a su hijo al colegio… Es que estamos mucho peor de lo que pensamos. Pero como siempre, la culpa es del “feminismo de las izquierdas”, como leí el otro día no recuerdo muy bien dónde…

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