Aïda Galmés @Aideta_riot

No queda tan lejos el periodo entre 1995 y 2000 en el que se llevaron a cabo más de 330.000 esterilizaciones forzosas a mujeres y unas 25.000 hombres. Sucedió durante el periodo en el que Fujimori ocupó la Presidencia de la República del Perú. Prometió una política de control de la natalidad en la que primara la libre elección.

 

A fecha de hoy podemos ver cómo esta política de natalidad se transformó en un plan político turbio que no tiene señalado ningún culpable: ni médicos, ni políticos. Sin embargo para Keiko Fujimori, hija de Alberto Fujimori, sí supuso un revés durante la carrera hacia la presidencia al no condenar los numerosos casos que siguen sin tener voz suficiente para que la justicia las escuche.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte dio su beneplácito. Financiaron el proyecto el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) que establece como su propósito “apoyar a los países en el uso de los datos de población para políticas y programas que reduzcan la pobreza y se aseguren de que cada embarazo sea deseado, cada parto sea seguro, cada joven esté libre de sida y cada niña y mujer sea tratada con dignidad y respeto; y la Agencia de Cooperación Internacional Estadounidense.

 

Las afectadas no han recibido apoyo. Ellas, que superan con creces a los hombres que se acogieron no solo ven como este tema es relegado en el Congreso. Llevan años sufriendo la marginación en sus pueblos, que las tacha de “infieles” o libertinas, debido a la fuerte tradición patriarcal. Siguen siendo atendidas por el doctor que sin informarlas ni consultarlas, las esterilizó. Ellas llevan consigo un estigma con el que no cargan los responsables.

 

¿Por qué la mayoría de afectadas son mujeres, de ámbitos rurales y sin estudios ni opción a protestar?. ¿Por qué, en su totalidad, se esterilizó a pobres?. La política sin duda era acabar con la pobreza de raíz, impedir que se reproduzca.  Aunque en 2009 Fujimori fue condenado por los casos de Barrios Altos, La Cantuta y varios secuestros que atentan contra los Derechos Humanos, el caso que os presentamos no pesó a la hora de decidir su condena.

 

La ONU pide ahora la depuración de responsabilidades. Cuando la misma organización es una de las principales implicadas. Nosotr@s por nuestra parte queremos dar a conocer este acaso a través del reportaje de En Portada (podéis consultar también el guión en versión PDF). Son las grandes organizaciones como la ONU, controladas por los países ricos, y los gobiernos los que ejercen poder sobre pequeñas regiones y pueblos. Decidiendo sobre su cuerpo, su futuro y su estilo de vida. El desequilibrio es evidente.

 

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