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¿Qué significa ser mujer?, ¿cómo se construye ese rol?…
Esperamos que con este vídeo os quede claro como se construye socialmente esa imagen de mujer perfecta.

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Aïda Galmés // @aideta_riot

Hoy no escribimos nosotras en la sección de OPINIÓN de nuestro blog. Hoy cedemos este espacio a una reflexión que hace una socia del periódico La Marea (periodismo diferente, independiente y comprometido). Amparo Ariño es profesora de Filosofía en la Universidad de Valencia y experta en Sarte y Simone de Beauvoir.

Podéis leer su interesante artículo de opinión completo aquí.

La autora sostiene sus argumentos desde un punto de partida concreto: “alienación del propio cuerpo que sufre la mujer por el hecho de serlo. Es decir, la que sufre exclusivamente por ser mujer. Se trata por tanto de una situación específicamente femenina”. Se plantea entonces, si el cuerpo de la mujer deja de ser una persona para ser simplemente eso: un objeto o cosa, ¿a quién pertenece?, ¿quién decide sobre ese cuerpo?, ¿qué derecho tiene?. “Pero las cosas no son personas, no son sujetos. Las cosas no tienen derechos. Por eso los derechos de las mujeres, aun allí donde son reconocidos formalmente, no son respetados de hecho“.

Este proceso de cosificación no se sostiene por sí solo. Amparo Ariño aporta pruebas. En primer lugar “a la mujer se la ha venido identificando con su  cuerpo” y su capacidad de reproducirse principalmente. En una sociedad capitalista, esto se evidencia aún más vendiendo a las mujeres productos o artículos que han de tener para conseguir el aspecto perfecto y el estatus ideal. Además, para vender estos artículos se emplean cuerpos perfectos de mujeres, con medidas dentro de los cánones de belleza. Para vender productos a los hombres, también es efectiva la figura de una mujer. “Una imagen modelada según el patrón del gusto masculino, de su deseo:  mujer joven, de rasgos agraciados, a veces perfectos, en la que se combinan  esbeltez y exuberancia. Una imagen mejorada artificialmente en ocasiones con las técnicas del Photoshop“. ¿Alguien puede negarnos que la publicidad sigue siendo sexista?

 

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“Lo cierto es que esta concepción de la mujer no siempre se hace explícita, al menos en la cultura occidental, aunque sí en los dogmas y creencias religiosas, incluso en los códigos sociales de ciertas culturas. Pero cuando analizamos cuál es la situación en general de la mujer,  la idea subyacente de mujer-cosa sí se hace patente”. La autora expone aquí como en las sociedad occidentales esos “micro-machismos” o comportamientos que perpetúan simplemente se van aceptando, en vez de evidenciarlos y luchar contra ellos. Se da por sentado cómo debemos ser las mujeres y qué roles tomar.

El cuerpo de la mujer, como de hecho no le pertenece a ella misma, debe ser una cosa moldeable“. Moldeable de acuerdo con las modas y gustos de quién posee ese cuerpo. no es ella la que decide en qué momento se siente bien con ese cuerpo, que deja de ser completamente suyo para estar influido por agentes externos. Sin embargo, este objeto maleable no únicamente es manipulado en su envoltura, también en su interior: “como denunciaba Simone de Beauvoir en El segundo sexo, aunque variable en sus formas, esta imagen suele estar vinculada a la sumisión“. Ser mujer no solamente es tener la capacidad de parir, la capacidad de gustar y el deseo de conseguir un 90-60-90. Ser mujer también es actuar en consecuencia. Adquirir hábitos, demostrarlo a través de un cuerpo agradable. Este conjunto de estereotipos son los que crean en última instancia a la mujer. Una mujer más masculina ya no nos vale. Por lo que entraríamos ya en cuestiones referentes al transgénero. Pero si las mujeres estamos en desigualdad, nos podemos hacer una idea de como son tratadas otras opciones sexuales o de género… La decisión sobre esos cuerpos suele empezar desde el nacimiento del bebé, acentuándose conforme van tomando consciencia de quiénes desean ser. Cuestionando y condicionando. Incluso invisibilizando.

Las normas de juego son las que marca el heteropatriarcado. Por ejemplo: “Para asegurarse ese disfrute instituye un modo de derecho de posesión, el  llamado “débito conyugal”, y lo garantiza con el amparo de la institución matrimonial. Pero el acceso a la mujer como cosa sexualmente deseada puede lograrlo también el varón mediante las transacciones comerciales en las que consiste la prostitución“, “se las explota económicamente, muchas veces son otros, en general hombres, quienes se lucran de ese comercio. Y los clientes que utilizan sus servicios no desconocen estas circunstancias. Pero la prostitución se justifica y se pretende que sea inevitable“. Ahora podrían decir: “también existe prostitución masculina“. Muy bien, pero ¿es acaso igual de común ver una prostituta a un prostituto?, ¿hay el mismo número de hombres dedicados a este “oficio” como mujeres?, ¿demandan las mujeres los servicios sexuales de hombres de la misma forma?, ?quién hay detrás de las mujeres obligadas a prostituirse (que por cierto son la mayoría)?.

Otra evidencia clara para la autora de la cosificación del cuerpo de la mujer es la violencia que se ejerce sobre este: “no hay verdadero rechazo social del maltratador, no se le aísla . En muchos casos ni siquiera se le aleja  suficientemente de la víctima. Eso sí, en caso de resultado de muerte,  se aplaude al paso del féretro y, a veces, hasta se guarda un minuto de silencio“. Pero no toda violencia es explícita, como decíamos antes, los medios de comunicación son violencia, las decisiones del Estado son violencia, un trato preferente, sutil y continuado a los hombres frente a las mujeres es al fin y al cabo también violencia. Son comportamientos que violentan a las mujeres que chocan de frente con situaciones que no comprenden. Con situaciones que no suelen vivir los hombres. Por esta razón muchos negarán la existencia de esta violencia.

Porque, repito por enésima vez, su cuerpo no es suyo. Puede aducirse que estos castigos y  estas situaciones  se dan en culturas aparentemente muy distintas a la nuestra pero, en realidad, lo que a estas subyace es un concepto de mujer que es esencialmente universal: la mujer es objeto y no sujeto de pleno derecho, por eso, en realidad, su cuerpo no le pertenece y no se le reconoce derecho a decir libremente sobre él: ni sobre su sexualidad, ni sobre su aspecto,  ni sobre sus actos. Ni siquiera su vida le pertenece. Cuando escribo este texto (14 noviembre 2013) ya han sido asesinadas 62 mujeres en España, en lo que va de año, víctimas de crímenes de género“.

Es una lástima que se nieguen estas condiciones desiguales entre hombres y mujeres. Que se obvien y se antepongan excusas facilonas. Pero para aquel que se cree en posesión de la verdad, será difícil hacerle ver otra perspectiva. Este artículo expone razones, que quizá ya conocemos, pero que conviene recordar. Argumentos y ejemplos simples, en un contexto en el que las mujeres no queremos perder el derecho al aborto que tanto ha costado de ganar y que si se nos es arrebatado, regresaremos a la época franquista. Así como tampoco queremos perder nada más. Solo podemos ganar.

Nuestro cuerpo nos pertenece, seamos jóvenes o mayores. Hombres o mujeres. Las dos cosas, o ninguna.

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Clara Ribes @angelcaido89

Dentro del marco que envuelve las desigualdades, estamos acostumbrados a tratar las raciales, de género, de tendencia sexual, etc.; segregaciones sociales que no deberían existir. Sin embargo, como ya expresé anteriormente en otros artículos, considero que la existencia y evolución de determinadas ideologías de tinte fascista o neonazi son las que garantizan la existencia de estas corrientes de odio, las que moldean a la sociedad para que siga viendo diferentes a los semejantes, y las que evidencian la necesidad de luchas sociales.

Hemos visto, algunos impotentes, una gran mayoría impertérritos, como el Gobierno español ha abierto sus fauces sobre “el proletariado”, favoreciendo en todas sus medidas a la minoría que conforma la clase dominante. Hemos sido el estupefacto público del resultado de juntar una obsoleta ley electoral, una nefasta oferta de partidos y líderes políticos, y una sociedad poco preparada y culturizada para decidir el futuro en las urnas.

Estos últimos años la estratificación social también se ha polarizado, poco queda ya de aquellos “mileuristas” y esa clase media a la que prácticamente todos pertenecíamos. Hemos visto cómo los bancos han robado el “derecho a una vivienda digna” de miles de familias sin recibir condena, cómo los gobernantes lo han robado todo, hasta la sanidad y la educación; también hemos visto cómo han tenido que venir de Estrasburgo a informarle al Estado que estaba vulnerando los Derechos Humanos, y de Argentina para perseguir a los criminales del fascismo que vivimos y nunca condenamos. Ayer, en este mismo blog, relataba cómo el periodista Jon Sistiaga ha viajado a Estados Unidos para mostrarnos cómo la ideología neonazi se ha regenerado estos últimos años (ver más); hace unos días Lluís Bassets hacía lo propio en un artículo de opinión, pero sin abandonar las fronteras europeas (ver más).

A medida que este tipo de ideologías crecen, la consecución de una sociedad igualitaria está más lejos; y el mayor peligro reside en que los medios de comunicación y el Gobierno sólo impulsan el radicalismo de la sociedad. Las soluciones que se han dado para estos tiempos de crisis y revueltas sociales pasan por crear una serie de leyes que maquillen lo que está sucediendo, por empobrecer más al pobre y enriquecer más al rico. Estas últimas semanas, los medios se han hecho eco de la reforma de la ley educativa y han condenado las revueltas a favor de una educación gratuita; han convertido en el ojo del huracán la sentencia del Tribunal de Estrasburgo, y han posicionado a la sociedad mostrando las manifestaciones en su contra, muchas de ellas encabezadas por asociaciones fascistas. Durante semanas, hemos visto como los titulares de periódicos no han hecho más que vociferar las ideas que emanan del Ejecutivo, durante semanas los medios han publicado cientos de piezas sin contrastar la información, han condenado a la clase trabajadora que ha secundado los movimientos sociales y han ensalzado, de este modo, las actuaciones de los grupos neonazis.

Recordamos perfectamente cómo tanto el Gobierno como los medios de comunicación condenaron socialmente al colectivo FEMEN tras su actuación contra la conservadora ley de Gallardón (que dará un salto en el tiempo hasta 1985), cómo arremetieron contra los dirigentes más polémicos de grupos estudiantiles tras las manifestaciones masivas a nivel estatal, o cómo han estigmatizado a los ciudadanos que el Tribunal de Estrasburgo ha considerado excarcelar. Un Gobierno que promueve la segregación social tachando de “extrema izquierda” y criminalizando las revueltas sociales, y presenta un proyecto de ley que condenará apología terrorista o fascista pero que seguirá permitiendo a los grupos neonazis españoles difundir su ideología e incluso presentarse a las elecciones en forma de partidos políticos como España 2000 o Democracia Nacional, es un Gobierno que además de haber olvidado la historia de España, no recuerda el significado de la palabra “democracia”.

musicaDurante la pasada semana fueron muchas las noticias publicadas en los medios de comunicación mostrando su conformidad con las medidas de censura impuestas por el rector de la Universitat Jaume I (UJI), Vicent Climent. El Consell de l’Estudiantat, órgano máximo de representación estudiantil en la UJI, había organizado una serie de charlas culturales para la “Setmana de Benvinguda”, una de las cuales fue tachada por el Consejo de Dirección de “no ser compatible con los principios de convivencia demodrática que han de regir en nuestra Universidad”. Dicha conferencia, “Música combativa: una història de repressió”, contaba con la presencia de los vocalistas de tres grupos, Titot del grupo Brams, Nega de Los Chikos del Maíz, y Juanra de KOP, para realizar un “debate sobre letras comprometidas y canciones protesta que han abierto los ojos a varias generaciones”, según palabras del Consell de l’Estudiantat y del Front d’Estudiants per una Universitat Pública (FEUP).

La transcripción del discurso la encontramos en el blog del Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (ver más), y el vídeo en Youtube (ver más).

Tras conocerse la decisión del rectorado, y la firmeza de los grupos estudiantiles de no doblegarse ante la tajante falta de libertad de expresión, los medios de comunicación condenaron la charla, tacharon al cantante Juanra de “etarra” y a las asociaciones encargadas de llevar a cabo el acto de “extrema izquierda”. Las presiones de estos medios, de asociaciones estudiantiles afines al Partido Popular como Unión Universitaria y partidos políticos profascistas como España 2000, derivaron en una serie de amenazas vía email por parte del equipo rectoral a los alumnos del Consell para evitar que se realizase la charla.

Mientras tanto, a lo largo de toda la “Setmana de Benvinguda”, la asociación Unión Universitaria ha contraatacado la oferta cultural del Consell de l’Estudiantat llevando a cabo una serie de talleres sexistas como el de maquillaje, o sin ningún tipo de finalidad cultural como el torneo de Fifa 2014 (ver más). Incentivando valores como la sexista obligación de la mujer a rendirse ante la belleza externa y el uso de productos cosméticos, ¿se encuentra la Unión Universitaria en posición de intentar frenar una actividad con fines puramente culturales?

El ejemplo que ha dado el Rectorado de la UJI dista de cualquier tipo de progresismo. Prohibiendo al alumnado ejercer su derecho a la libertad de expresión mientras se permiten actos que promueven valores sexistas como el mencionado “Taller de maquillaje” y permitiendo la entrada al campus universitario de neonazis envueltos en banderas y pancartas de odio con las insignias de España 2000, el equipo rectoral ha roto la democracia universitaria. No se ha respetado la elección del Consell como máximo órgano representativo, sino que se les ha tratado como “un grupo de estudiantes”, no se ha respetado la finalidad cultural de las actividades promovidas por dicha organización, y mucho menos se ha respetado a sus miembros.

A lo largo de toda la jornada de ayer, los medios de comunicación empezaron a hacerse eco de lo acontecido en la Universidad; por lo visto se “asaltaron aulas”, “desalojaron a la fuerza” a profesores y alumnos y la “extrema izquierda tuvo un enfrentamiento verbal con miembros de España 2000”. Si verdaderamente ocurrió algo estremecedor de lo que jactarse a lo largo de unas diez piezas dudosamente periodísticas, fue que se permitiera la entrada en el campus de la UJI a neonazis cuyos valores atentan contra la mismísima base sobre la que se asienta nuestra democracia, que se exhibieran banderas de España con llamas rojas que desde lejos parecían pezuñas de bisonte, y que en el Ágora universitaria hubiese una pancarta con palabras que alentaban a la sociedad a odiar a quienes ya han cumplido su condena. Si los medios de comunicación tenían algo de lo que hablar era, una vez más, de la negativa de los presentes a que les arrebataran sus derechos y de una magnífica e interesantísima charla acerca de música combativa y represión llevada a cabo en un aula abarrotada (ya que a la profesora que debería haber ocupado ese espacio, se le asignó el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, la que el Consell pretendía utilizar y habían cerrado con llave para evitarlo). Pero los medios no buscarán lo noticiable en el éxito de una revuelta estudiantil (aunque sea por el bien social) ni dramatizarán con el hecho de que un grupo fascista se haya consolidado como partido político y pueda presentarse en la Universidad promoviendo los valores de los que hace acopio, porque los medios de masas hace tiempo que dejaron de comunicar lo que la sociedad necesita saber, para informar de lo que quieren que sepa.

En la edición digital de Las Provincias (seguir leyendo) encontramos “Estudiantes de la UJI asaltan una clase para que un etarra diera una charla”. A lo largo de toda la pieza aparecen perlas contra el músico, al que en la gran mayoría de ocasiones relacionan a la banda terrorista, se defiende la postura del rectorado mediante los constantes ataques a los asistentes a la charla y la utilización de una única fuente afín a su opinión. Además, la información no está contrastada, se expone que “El grupo logró por la fuerza que Rodríguez ofreciera una charla”, cuando no hubo ningún tipo de altercado, ya que la clase todavía no había empezado; o en “Tras la invasión del aula, el antiguo colaborador de ETA y otros músicos reivindicativos invitados”, donde además de la “invasión” se nombra a más de un músico junto a Rodríguez, lo que no fue así porque Titot no pudo asistir. En esta pieza se busca justificar la decisión del rectorado, haciendo creer al lector que los alumnos asistentes a la charla son poco menos que vándalos y que la Universidad hizo todo lo que estaba en su mano por respetar derechos como el de la libertad de expresión; en esta línea encontramos “el rector Vicent Climent se reunió con los representantes estudiantiles de las asociaciones para pedirles que pactaran un programa que no lesione ni la libertad de expresión ni los valores democráticos”, por lo que habría que revisar los valores que envuelven al taller de maquillaje realizado por Unión Universitaria. Pero lo verdaderamente vergonzoso del artículo es “Una treintena de jóvenes estudiantes se concentraron en el ágora en protesta por la prohibición del acto. En la zona, a pocos metros, se manifestaron también una veintena de miembros de un grupo de extrema derecha. Los vigilantes de seguridad del centro universitario controlaron de cerca la situación mientras unos y otros se lanzaban insultos y gritos como «terroristas» o «fascistas».”, donde se evidencia la desesperación del medio por demostrar la veracidad de algo que dista mucho de serlo. En primer lugar, en la concentración del Ágora no hubo una treintena de personas, sino unas seis veces esa cifra; y además, resulta aberrante que mencionen de pasada una manifestación neonazi, de manera que parezca una nimiedad o algo inocente, en comparación a la promovida en favor a la libertad de expresión. La presencia de un grupo que considera un derecho la expulsión de los ciudadanos extranjeros del territorio español, y que hace del racismo un valor, es una ofensa tanto para la cultura como para la democracia, y que en Las Provincias se le reste importancia y se condene el antifascismo es como darles la razón.

levante_castello.750La edición castellonense del Levante EMV tampoco se ha hecho esperar; en primera plana de la versión en papel aparecía una fotografía a todo color tomada desde la zona donde se manifestaba el grupo neofascista. En primer plano, uno de los integrantes de España 2000 envuelto en una bandera y otro con un megáfono con el que vociferaba unas consignas carentes de cultura verbal que, por no tener, no tenían ni verbos. En el fondo alrededor de un tercio de los alumnos que se concentraban contra la falta de libertad de expresión y, en ese momento, también contra ellos.

En el interior del periódico encontramos “Líneas rojas traspasadas en la UJI” (seguir leyendo), donde también volvemos a comprobar cómo la periodista da buena cuenta de falta de rigor informativo en su pieza mediante frases como “desalojar una clase a la fuerza”, “el aula asaltada para su charla” o los múltiples datos expuestos acerca de la relación del cantante de KOP con ETA, que no tienen absolutamente nada que ver con la charla de música combativa; de la que, por cierto, no dicen una sola palabra, salvo las palabras de inicio, que utilizan para echar más leña al fuego. Respecto al tratamiento de la manifestación profascista, encontramos una escueta y moderadísima descripción que vuelve a dejar al cantante como “excolaborador etarra” y a los neonazis como “representantes de España 2000”.

Más de lo mismo en el artículo publicado en la edición digital de El Mundo titulado “«Guerra Verbal» en la universidad por la charla del ex colaborador de ETA” (seguir leyendo). Tanto en el titular como en el primer párrafo de la pieza se habla de Juanra en dos ocasiones, en las que le relaciona con ETA, pero en ningún momento se menciona que es el cantante del grupo KOP, que es el motivo por el que se encuentra en la UJI y que no se menciona hasta el penúltimo de los nueve párrafos del texto. En el tercero aparece “la conferencia del miembro de ETA”, donde El Mundo, al hacer miembro de ETA al cantante por su cuenta y riesgo, demuestra que no contrasta la información y que no tiene respeto alguno a los criterios de veracidad. Continúa haciendo lo que considera un resumen de la trifulca verbal entre estudiantes y extremistas neonazis, en el que ambos parecen tener unos objetivos igual elmundode justos para estar manifestándose, al menos para el medio. Coronando esta especie de descripción gráfica figura “Y, mientras los extremistas se gritaban mutuamente, el resto de estudiantes participaba de una jornada más de clase”, donde se incluye a todos los estudiantes presentes en un extremismo que, en este caso, sólo se refleja en la presencia, banderas y consignas del grupo neonazi. Por último, el ininteligible, y carente de sentido, antetítulo es la puntillita del artículo: “Entre los organizadores de la charla del condenado Juanra y miembros de España 2000”.

Por su parte, El Periódico Mediterráneo (seguir leyendo) no podía ser menos, y como siempre, ha ido más allá. Con un titular completamente subjetivo, “Los estudiantes ganan el pulso al rector y el proetarra habla en la UJI”, empiezan a dar una lección de lo que no debe hacer, en este caso, una periodista. Antes de finalizar el primer párrafo del texto, incluyendo el bloque de titulares, se han referido a Juanra como “proetarra” y “excolaborador de ETA” hasta en tres ocasiones, esperando hasta la última de ellas para añadir “y cantante del grupo Kop”. Según este diario, se produjo una afrenta entre unos 300 estudiantes y 20 “simpatizantes” de España 2000, al referirse a los miembros del colectivo neonazi con esta palabra, sin hacer referencia alguna a su ideología o al extremismo del partido, queda bastante claro que el medio no sólo reprueba la actuación del Consell, sino que indirectamente justifica la presencia del grupo profascista. En ese mismo párrafo, el medio vuelve a quedar en evidencia, y la redactora vuelve a demostrar que no sabe qué está escribiendo, tan sólo qué tiene que decir; y es que ni España 2000 coreó en otra lengua que no fuera la castellana, ni los mismos que decían “Fora feixistes” pedían “derechos sociales para los nacionales”. Podemos comprobarlo en “Unos coreaban Fora els terroristes, de la universitat; los otros, Vosaltres, feixistes, sou els terroristes, o Derechos sociales, para los nacionales. En uno de los enfrentamientos verbales, se pudo oir incluso un Gora ETA!, atajado de inmediato por los manifestantes”, donde además comprobamos que el corresponsal de El Mediterráneo escuchó un Gora ETA que nadie dijo. Por último, el vídeo que acompaña al artículo destaca por un nefasto montaje, está completamente desordenado, cortan la introducción a la charla del representante del Consell y, como era de esperar, seleccionan el fragmento más polémico del discurso por la libertad de expresión.

Por otra parte, es necesario destacar “Un etarra en la UJI? Cinc arguments per contradir un titular”, un análisis publicado por el observatorio de medios de comunicación Media.cat (seguir leyendo), en el que se rebate tanto la veracidad de las piezas publicadas en los diarios, como el tratamiento que han recibido Juanra y el Consell de l’Estudiantat.

El diario independiente Vilaweb (seguir leyendo) ha sido el que ha dado la nota de color, convirtiendo su artículo en una felicitación a los estudiantes por “cumplir su palabra”. Relatan el transcurso de los hechos, siendo los primeros en calificar de “grupo fascista” a los miembros de España 2000 presentes en la UJI, y no de simples manifestantes como el resto de medios. Lejos de criminalizar la actuación de los estudiantes, dedican un fragmento del artículo para destacar que la Universitat ya pidió la colaboración de Juanra el pasado año para un concierto organizado por la Plataforma Castelló per la Llengua y otro para destacar las amenazas que, desde el rectorado, hicieron llegar a los miembros del Consell.

llibertatPuesto que la mayor parte de medios de comunicación han preferido criticar la actuación de unos alumnos que, conscientemente, defienden sus derechos, estigmatizar al cantante de un grupo de música que aportó mucho más a nivel cognitivo que todos los talleres de maquillaje del mundo, y pasar por alto la presencia de un grupo neofascista en el campus, era necesario dejar claras las desigualdades que estamos viviendo una fracción del estudiantado ya no sólo cara a poder seguir estudiando, sino a poder organizar una charla con una persona que ya cumplió su condena y que no viene a recordarlo, a poder expresarnos libremente y a que no se nos tache de extremistas ni se nos iguale a un grupo de neonazis que se colaron en el campus.

No sé qué pensará el resto de los más de doscientos estudiantes que nos arremolinamos en torno al ágora a las once y media del miércoles, pero si el Rector supiese el significado de la palabra “represión” no hubiese actuado así, y si en algún momento se puso en peligro la convivencia universitaria fue cuando la Universitat permitió la entrada de un grupo fascista en un lugar en que las culturas del odio no deberían tener cabida.

Y como aparece en Las Provincias que el Rectorado de la UJI pretendía tomar “medidas académicas contra los organizadores y participantes en el asalto a la clase de Traducción”, sólo quiero decirle que yo estuve presente, y que aquí estoy.

Clara Ribes @angelcaido89

Hoy queremos hablar acerca de un reportaje de actualidad conducido por Jon Sistiaga y emitido por primera vez el pasado 9 de octubre tras cuatro meses de espera. Debido a la situación política y social que estamos viviendo en estos momentos en el país, con la sentencia del Tribunal de Estrasburgo acerca de la doctrina Parot, la corrupción económica, los desahucios, recortes y, especialmente, las medidas propuestas (muchas de ellas aprobadas) por el Ejecutivo, el clima de crispación social no ha hecho más que aumentar.

La radicalización de las ideologías es algo que hoy se encuentra en boca de todos; pero son las doctrinas del odio aquellas que entran a debate, las que se someten a estudio. Estos últimos días se aglutinan en los medios las noticias acerca de la presencia (o la retirada de fondos, o cualquier otra cosa relacionada) del grupo neonazi Amanecer Dorado en Grecia; también se sabe que cada vez son más las personas que se unen a esta organización y que éste no es un caso aislado.

neoActualmente estamos viendo cómo en nuestro país se tachan de “extrema izquierda”, tanto por el Gobierno como por los medios de comunicación, muchos de los actos que buscan reivindicar los derechos de la clase trabajadora y a quienes los secundan, mientras que no son castigados, condenados, o ni siquiera expuestos en los medios otros de ideología neonazi que incitan al odio y la violencia.

Vivimos un momento en que los que controlan la sociedad son aquellos que condenan y persiguen a la “extrema izquierda” que se manifiesta o evita injusticias sociales, mientras esconden la criminalidad de los actos de quienes promueven antivalores como la desigualdad, el racismo, la homofobia o la exclusión. Y quizá a todos no les preocupa porque creen que un fascismo nunca puede volver, que la historia ya lo ha vivido por ellos para que no se repita… Pero eso mismo quizá lo están pensando muchos jóvenes al otro lado del charco cuando ven una esvástica pintada en una pared del barrio. Y ellos, esos jóvenes, susceptibles de aprender el significado de una palabra que no conocen, o de canalizar esa rabia propia de la edad, serán quienes puedan acabar creyendo que el fascismo no comparte cama con el odio.

js2Y entonces, cuando creemos que fuera de las fronteras de España, o de Europa, no están aumentando este tipo de realidades antisociales, encontramos “La América del odio”. El nuevo reportaje de Jon Sistiaga (Irún, Guipúzcoa, 1967) muestra cómo en Estados Unidos todavía hay muchas organizaciones que creen en una vida mejor bajo la doctrina nacional socialista, con unas firmes creencias religiosas que se basen en la segregación racial (étnica, tendencia sexual…), o tomándose la justicia de un país entero por su mano.

Tras un jugoso adelanto a modo de reportaje en la versión en papel de El País Semanal del domingo 6 de octubre (la versión online data del día del estreno, 9 de octubre), Jon Sistiaga es el director y guionista del primer episodio de la nueva temporada de Reportajes Canal + (ver más) que lleva su nombre. Como siempre, atento y profesional a la vez que crítico a lo largo de toda la pieza, el periodista demuestra cómo determinadas ideologías constituyen el odio mismo.

En su primera parada, Sistiaga se adentra en el proceso de selección de un nuevo miembro de las Milicias de Michigan. Los miembros de esta organización justifican su derecho a llevar armas amparándose en la segunda enmienda, creen que la seguridad está en sus manos… pero no sólo la de sus familias. Actualmente dicen encontrarse en una alerta media (de 3,3 en una escala del 1 al 5), asentando su tesis en una serie de teorías conspiratorias como que Obama va a requisar todas las armas del país o que la Casa Blanca va a devolver la Ley Marcial.

Pero el mayor peligro de estos grupos militares es que no son tan pequeños ni tan pocos; habrá alrededor de 1360 (según algunas consultoras de derechos civiles), en los que se integran decenas de personas cada semana, y es justo ahí donde abundan, en Michigan. Detroit, su capital, está desierta; la metrópolis ha mutado hacia la nada. Los dos millones de habitantes han pasado a ser cerca de setecientos mil, a la estación más alta del mundo ya no llegan trenes, y a las carreteras principales les sobran carriles. Y Sistiaga, al ver esas imágenes, dice comprender la existencia de esa “América del odio” a la que se referían los milicianos.

Las declaraciones de los expertos sujetan la teoría que guía el reportaje de Sistiaga a través de las doctrinas del odio. El ex rector de la Universidad de Michigan, Jack Key, tras numerosos estudios, concluye que el peligro estriba en las ideologías que aportan a sus miembros. Sin embargo, la organización de la que es portavoz Heidi Budaj (Liga Antidifamación), va todavía más lejos. Tras unos cien años rastreando y monitorizando este tipo de “movimientos de odio”, han comprobado el aumento de grupos extremistas en esta época de crisis, y recalca el problema de la difusión de sus contenidos en Internet. Hoy, se estima que por cada miembro afiliado a una organización, hay alrededor de mil miembros reales, estos últimos difíciles de rastrear.

fascistaEn el mismo Detroit se encuentra la base del movimiento neonazi más grande y organizado del estado, que no tiene sede, pero actualmente cuenta con unos 350 miembros además de miles de simpatizantes. Jeff Schoepp, su líder, intenta hacer creer a un escéptico Jon Sistiaga que no buscan masacrar a las minorías que persigue su ideología supremacista, sino su marcha fuera de EEUU. El neonazi insiste en que no son violentos, respondiendo que “el movimiento nacional socialista no es violento, nos dedicamos a luchar por los derechos de los blancos, y es que el gobierno nos controla, están esperando que hagamos algo ilegal para así cerrar nuestra organización porque nos tienen miedo”. En una entrevista en la que se impone la presencia de una bandera adornada con una esvástica (que Jon Sistiaga se niega explícitamente a tocar), en la que el interlocutor deja claro que considera la raza blanca una minoría en su país… Se corrobora que la desconfianza del periodista en lo que a las declaraciones del neonazi se refiere, no era infundada.

Estas organizaciones niegan que su ideología sea supremacista, y se amparan en el término “separatismo”, aunque no sea más que un intento de maquillar la realidad. Rachel Pendergraft, portavoz del Ku Klux Klan de Arkansas, utiliza esta escusa añadiendo que es una blanca separatista y no supremacista porque no busca la muerte de los otros. Tanto sus ascendentes como descendientes directos pertenecen al Ku Klux Klan, educa a sus hijos en casa “porque no se fía del darwinismo que enseñan en la escuela” (uno de los cuales, presenta un programa en la televisión de la organización con apenas diez años) y, como concluye Jon Sistiaga, “cree en la Biblia, y su radical concepto religioso tiene que ver con su ideología”.

Después de comprobar la vinculación entre determinadas organizaciones neonazis o profascistas con férreas creencias religiosas, Sistiaga hace una pequeña parada en el Museo del Creacionismo, de 27 millones de euros, de Kentucky, donde una Doctora en Ingeniería Molecular insiste en que la justificación del creacionismo reside en que la palabra de Dios es verdadera porque ÉL estuvo allí. Pasando por alto la acostumbrada masculinización de Dios, el periodista escucha asombrado cómo muchos de los visitantes le explican que creen en el creacionismo y no en la evolución “porque es lo más lógico”.

La sede de Aryan Nation que, como dice Sistiaga “es la más integrista, racista y radical de las organizaciones que operan en EEUU” se encuentra en el dormitorio de Paul Mullet (su presidente). Desde una caravana anclada en Chillicothe, una localidad de Ohio donde un 90% de la población es de raza blanca, el neonazi le dice a Jon que él cree que la raza blanca es superior y lo ha creado todo, le enseña libros religiosos donde el único hijo de Adán y Eva era Abel, y le relata orgulloso que ha sido condenado varias veces, como el 95% de los miembros de su organización ante un atónito periodista. Éste es el primer sujeto que admite una ideología supremacista y la violencia intrínseca de sí mismo y de su grupo. Y no sabes el alcance de tanto odio hasta que Sistiaga explica que esta organización junta racismo, nacionalismo e integrismo religioso, que aglutina a todos los desencantados de las facciones más extremistas de la derecha o que en la década de los 90 estuvieron involucrados en crímenes fascistas.

jsY el recorrido desde las ideologías del odio nos lleva desde el neofascismo más moderado hasta el vinculado con el integrismo religioso, las doctrinas nacional socialistas o el asesinato como remedio a los “problemas de la raza blanca”. Muchos de los líderes de estas organizaciones neonazis se definen como “activistas por los derechos de los blancos”, como el último en prestar declaración, el Mago Imperial del Ku Klux Klan de Missouri, Frank Ancona. Si creíamos que ya lo habíamos visto todo acerca de este grupo fascista en Arkansas, en Cape Girardeau (Missouri) se encuentra la sede de los Caballeros Tradicionalistas del Ku Klux Klan, según Sistiaga “la más antigua e infame de las organizaciones supremacistas”, con multitud de asesinatos rituales de ciudadanos de color en su larga historia, además de unos siete mil miembros (según Ancona). Una vez más, la famosa “sede” no es más que el dormitorio de alguien que parece sólo sentir emoción al saberse vestido y actuar en función a sus ideales; también en esta ocasión, sus hijos recibirán el “legado”. Frank Ancona admite la creencia de su grupo en la separación racial (segregacionismo) o que no odian, que no son tan violentos en la actualidad; sin embargo, cruza la línea hacia la más absoluta apología nazi al afirmar que “no creen que la supremacía del blanco sea racista, sino que es una realidad”.

El mayor problema de las conductas, partidos, organizaciones y movimientos fascistas o neonazis ya no reside en cuántos “adeptos a su causa” consigan, ni en la magnitud de una actuación, ni siquiera en dejar de financiarles (como a los griegos Amanecer Dorado, que jamás debieron recibir dinero del Estado). El mayor riesgo que entraña es que los jóvenes no entienden qué supone el fascismo, que los no tan jóvenes parecen haber olvidado la necesidad de enseñárselo y que, todos juntos, creyendo que jamás volverá a ocurrir, están viéndolo renacer como un ave fénix del mal, como un neonato sin nombre.

Y es que, la existencia de estas ideologías del rencor y del resentimiento, crean el ecosistema de vida perfecto para que la violencia, el racismo, la homofobia y todas las perversiones más repulsivas de la sociedad sigan engendrando nuevas semillas de odio.

Edición de EPS del domingo 6 de octubre de 2013 (click para ver en tamaño original):

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BALONCESTOLaura Aguilar  @LauretaAguilarH

Como ya he mencionado en “análisis y corrección” a continuación me gustaría pasar a profundizar en el concepto “mujeres y deporte”, en la construcción del cual considero de vital importancia el papel de los medios de comunicación.  En primer lugar, como ya he mencionado en el otro post, según diversas encuestas e investigaciones elaboradas por el Consejo Superior de Deportes y otras instituciones, la representación de mujeres deportistas en los medios se encuentra totalmente desequilibrada respecto a la de hombres o en los mejores casos (aunque realmente no sé que es mejor) aparece sesgada , es decir “se muestra lo que se quiere mostrar”.

La verdad es que para confirmar este hecho, ni siquiera es necesario recurrir a ningún estudio, basta con entrar en cualquier diario deportivo, ver las noticias o escuchar la radio. Los medios son un claro formador de opinión pública, influyen sobremanera en las opiniones de la audiencia, en su manera de pensar, en como estos reciben las noticias y perciben la realidad, nos indican (sin que nos demos cuenta), que asuntos deben tener importancia y a cuales no debemos prestar atención. Si nos atenemos a esto, extraemos que por tanto “sólo el deporte practicado por hombres es importante” y bajo mi punto de vista, esto repercute directamente en la realidad que vivimos fuera de los medios, en nuestro día a día, puesto que esto deja a  niñas, adolescentes y mujeres sin modelos de referencia y éxito que las animarían a comenzar, trabajar o realizarse en el ámbito deportivo.

Actualmente vivimos en una sociedad que  otorga gran importancia al deporte, muchos “modelos sociales” , en este caso los ídolos deportivos con gran prestigio para la infancia, los crean los medios de comunicación, de forma que si sólo contamos con referentes masculinos, véase Messi, Nadal o Alonso, los niños y jóvenes (y también adultos) encuentran referentes positivos en este ámbito mientras que niñas y jóvenes (y también adultas) carecen de ellos. Existen muchísimas mujeres deportistas ejemplares, que obtienen espectaculares resultados, superan marcas y ganan trofeos, pero si los medios las invisibilizan, estos valores positivos no llegan ( o lo hacen en contadas ocasiones) a las mujeres. Pongamos como ejemplo el caso de Amaya Valdemoro, una muy buena jugadora de baloncesto, que en una encuesta a pie de calle en Málaga , sólo resultó conocida por el 20% de las personas entrevistadas.

¿Y si les preguntamos a los periodistas? Los argumentos más utilizados para esquivar esta realidad son que “las deportistas 2012-09-09_FCB_FEMENINO_A_-_RAYO_VALLECANO_005.v1348585827no ganan tanto, no tienen tantos éxitos deportivos”, pero me basta un simple ejemplo para desmontar esta teoría cogida con pinzas: Dos antropólogas de la UPV contaron en el Diario Vasco en 2007, que ” aquel había sido un año de sonrisas y de lágrimas; de sonrisas porque Josune Bereziartu, Edurne Pasaban, Naroa Agirre, el equipo del Akaba Bera Bera, el Hondarribia de baloncesto, las chicas del Athletic las llenaban de satisfacción; eran triunfadoras y estaban en lo más alto, pero los medios no lo reflejaban. También aquel año había sido de lágrimas en una temporada aciaga para la Real Sociedad, el Athletic Club deBilbao, el Alavés, el Bruesa Gipuzkoa, el Bidasoa; el deporte masculino carecía de éxitos y, sin embargo, copaba la actualidad deportiva en todos los medios de comunicación de Euskadi.”

Parece que existe detrás de todo esto, un miedo oculto a que el aumento de informaciones relativas a mujeres perjudique  al interés de la audiencia masculina, lo que aún más profundamente podría traducirse en “romper con los estereotipos” y acabar desmontando el discurso marcadamente sexista que se esconde detrás de todo esto.  Personalmente considero que el resultado sería favorable para todos puesto que se rompería el círculo vicioso de la escasa práctica deportiva en mujeres: es decir, el darles más visibilidad promovería que más deporte fuera practicado por mujeres y por tanto podríamos llegar a hablar de una cobertura real y respetuosa desde los medios de comunicación, aumentarían los patrocinios y el poder y los recursos de las federaciones, redundando todo esto en un incremento de la IGUALDAD REAL. Con esto no sólo ganaría el deporte, también lo haría la sociedad. Es cierto que existen muchas recomendaciones a los medios con el fin de garantizar la visibilización de la mujer deportista, resaltando sus logros y transmitiendo una imagen positiva, como el “Manifiesto por la igualdad y la participación de la mujer en el deporte” promovido por el Consejo Superior de Deportes en 2009, o algunos programas que, en colaboración con el Instituto de la Mujer se llevaron a cabo en la Corporación RTVE durante siete años, pero parece que nada de ésto ha sido implementado.

Los productores de mensajes no se limitan a reflejar la realidad, deben interpretarla, construir significados, los cuales, acaban por modelar nuestras acciones. Por tanto, si en la información deportiva se obvia a las mujeres o se presentan sólo las noticias que resultan atractivas para los hombres, se están sin duda reforzando los estereotipos y roles de género, reforzando los valores tradicionales sobre la superioridad y dominación masculinas y la inferioridad y subordinación femeninas. Son muchas las mujeres a las que he escuchado decir: “no me gusta el deporte” o “yo no veo deportes” y realmente nunca me había parado a reflexionar sobre el tema, pero al hacerlo, me he dado cuenta de que tenemos tan calados estos discursos, que aunque a veces sí había pensado en que en algunos deportes existe una clara discriminación hacia el género femenino, nunca había considerado que la poca repercusión y cobertura que los medios dan a la gran cantidad de mujeres deportistas existentes podría estar influyendo directamente en esto, en que veamos normal que a una gran mayoría de mujeres no le guste ver deportes, o hablar de deportes, o lo que es peor, practicar ciertos deportes “porque son de chicos”. Si sólo nos paramos a pensarlo dos segundos, resulta totalmente ridículo pero sirve como claro ejemplo del gran poder de influencia (que sin que nos demos cuenta) ejercen los medios de comunicación, así como de que la “manipulación de las mentes” está siendo efectiva.

6555CB2C1AC3DA27B3B4DF5D59CEECRealmente, sólo atendiendo a la recomendación de aumentar el número de informaciones protagonizadas por las deportistas y evitar la estereotipación, estaríamos dando un gran paso para  conseguir la igualdad en el ámbito deportivo,  ¿pero esto interesa a los medios y a quiénes hay detrás de ellos? Sin duda las mujeres tienen mucho que aportar al mundo del deporte y es por ello que desde los medios, se debería atender a las recomendaciones y medidas  ofrecidas por los organismos internacionales y nacionales para conseguir la igualdad y comenzar a darles voz, mostrarlas en las informaciones, seleccionarlas  como fuentes, utilizar un vocabulario no sexista,  dejar de seleccionar noticias estereotipadas o ridículas y permitir así el surgimiento de un mayor respeto hacia la práctica deportiva de las mujeres entre la audiencia que a su vez, repercutiría en una igualdad más efectiva y en la formación de un concepto del deporte diferente y mucho más sano para la mujer y para toda la sociedad.

Aïda Galmés @Aideta_riot 

Por edad, por sexo, por creencias religiosas o la falta de ellas, por lugar de nacimiento o estatus social. También por defectos físicos o por tener una determinada forma de ver o vivir la vida. Las desigualdades se hacen patentes y se combaten de una forma u otra, los profesionales de la comunicación tenemos que tomar parte. ¿Qué las provoca? ¿Qué nos parece “(a)normal”?

Las desigualdades pueden venir determinadas en primer lugar por la cultura dominante del lugar en el que ponemos la lupa. Actualmente se afirman dos tendencias: la globalización uniformiza las culturas, ¿no debería entonces atenuar las desigualdades, por qué parece que son cada vez más grandes, por ejemplo entre ricos y pobres?; la diversidad aumenta en la sociedad y por tanto las diferencias entre sus individuos.

El hecho de estar conectados en la nueva sociedad que va imponiéndose poco a poco: la sociedad red. Supone un salto cualitativo a la hora de contestar al poder. En palabras de Manuel Castells la “autocomunicación de masas” es una forma de tener voz propia o seleccionar los aspectos que queremos contestar. Es decir, elegir en qué temas queremos navegar dentro de la inmensa maraña de contenidos que en muchas ocasiones van a la deriva, sin que puedan recibir la atención que se merecen. O por contra, son los típicos copia y pega que desafortunadamente siempre acabamos leyendo por encima. Esta red tiene espacio para que muchas voces se expresen, pero hay otras voces que pasan a través de ella, pues no todas las personas pueden subirse a ella.

Los medios de comunicación tradicionales proporcionar a las personas que navegan y a las que no diferentes discursos. En ocasiones muy originales y otras veces informaciones reiterativas (no llegan a ser copia-pegas) que no aportan sino una transmisión de estereotipos y una forma de perpetuar desigualdades. Ambos pecan de la misma ambigüedad.

Desde EN EL PUNTO DE MIRA no queremos limitarnos a copiar y pegar argumentos, o estereotipos. Nuestro objetivo es señalar los aspectos de la realidad que a nuestro parecer no deben pasar desapercibidos. Aportaremos de aquí en adelante una crítica, una voz, al mar de Internet que sirva para que en un futuro no se repitan las desigualdades en los medios de comunicación de masas.

¡Cuestionad y poned en el punto de mira! Incluso a nosotr@s mism@s!